Para analizar la problemática del sector de cereales y oleaginosas Durante la crisis del COVID-19, hemos entrevistado a Fernando Miranta, Secretario General de Agricultura y Alimentación del MAPA, que amablemente ha respondido a todas nuestras preguntas. Analizamos aquí los problemas de bajadas de consumo, incumplimientos de contratos, ayudas al sector, brecha tecnológica, importaciones, etc.
1.- A día de hoy, ¿qué datos nos puede aportar sobre el impacto del COVID-19 sobre el sector agrícola español en general y sobre el sector de cereales en particular? ¿Se han detectado importantes incrementos o reducción de la actividad?
Fernando Miranda.- A pesar de la declaración del estado de alarma por la pandemia, todas las actividades enmarcadas en la cadena agroalimentaria han quedado garantizadas, al haberse considerado actividades esenciales por razones de seguridad alimentaria. En dichas actividades quedaron incluidas la realización de tareas agronómicas y de cuidado de ganado, el suministro de insumos y servicios, el comercio y la distribución alimentaria
En el sector de cereales, oleaginosas y leguminosas, el funcionamiento de la actividad del sector primario se ha desarrollado con normalidad, sin que haya habido problemas de suministros de inputs, siendo la situación general de los cultivos buena.
Por otro lado, y dado que España es importadora neta de cereales, había cierto temor a lo que pudiese suceder en el transporte por carretera y, por supuesto, había incertidumbre respecto al correcto funcionamiento de los puertos, aspectos clave para garantizar nuestros suministros. Sin embargo, durante esta crisis no se han detectado problemas reseñables y no se ha dado escasez de estas “commodities”.
Evidentemente, hay que reseñar la incidencia que el cierre del canal HORECA está teniendo en este sector. Ha conducido a una reducción de la demanda de harina, que no podrá verse compensado por el incremento de ventas en los hogares. La cebada maltera también se ha visto afectada por el cierre del canal HORECA. Consecuencia de ello es que se están rescindiendo contratos entre la industria maltera y productores y que esta cebada se esté derivando para fabricación de piensos, con menor precio.
En cuanto a los precios, el comportamiento, hasta ahora, también es de normalidad. El precio medio del trigo y el maíz en España en lo que llevamos de campaña ha estado ligeramente por debajo de la pasada campaña, aunque por encima de la media de las tres campañas previas
2.- ¿Cómo ha funcionado el mercado de materias primas agrarias en esta crisis? ¿Han detectado un funcionamiento correcto o ha habido problemas y carencias en la industria agroalimentaria?
Fernando Miranda.- Como he indicado antes, no se han dado problemas en el abastecimiento de inputs.
La actividad industrial para consumo humano se ha desarrollado con normalidad, gracias al correcto funcionamiento de la actividad laboral, una vez se solucionaron las primeras incidencias relacionadas con el necesario ajuste a las nuevas circunstancias al comienzo de la crisis. Tampoco tenemos constancia de que haya habido problemas de abastecimiento de materias primas en el sector de la alimentación animal, tan solo algunos retrasos en el abastecimiento de aditivos procedentes de China que no han impedido continuar con la actividad de la fabricación.
En cuanto a los precios, al inicio de la crisis se produjeron subidas importantes de las principales materias primas utilizadas en la fabricación, debido al aumento de la demanda por parte de los operadores para asegurar el abastecimiento. A ese momento le siguió la vuelta de los precios a valores normales, o incluso por debajo de los precios previos a la crisis debido a la reducción de la demanda y al cese de algunas actividades que utilizan también estas materias primas. También, y de manera notoria, contribuyó a esta bajada de precios la evidencia de continuidad del abastecimiento y las previsiones de mantenimiento de los stocks a nivel mundial.
3.- Se comenta en el sector que ha habido algunos incumplimientos de contratos y existe una clara preocupación por una bajada del consumo a corto y medio plazo, ¿han detectado desde el Ministerio estos problemas? ¿Creen que el consumo bajará de forma considerable?
Fernando Miranda.- En la AICA no se han recibido, en los últimos meses, denuncias sobre posibles incumplimientos de contratos en el sector de cereales y, desde luego, poner en conocimiento de las Autoridades competentes los posibles incumplimientos de la ley de la Cadena es la forma más rápida de poder resolver estos hechos.
La AICA estudia todas las denuncias o comunicaciones por posibles incumplimientos. Es un compromiso que hemos asumido y cumplimos sin reservas. Así, con la finalidad de facilitar a los operadores poner en conocimiento de AICA los posibles incumplimientos de la Ley de la Cadena, la web de AICA se ha mejorado introduciendo información sobre la presentación de denuncias y un formulario donde identificar al denunciante, incluir las conductas denunciadas y poder enviar los documentos que el denunciante quiera poner a disposición de AICA para comprobar los hechos e iniciar, en su caso, los procedimientos sancionadores. Aunque también las denuncias se pueden presentar a través de otros medios (registros de la administración, registro electrónico, registro AICA).
En cuanto al consumo, el Ministerio monitoriza, a través del Panel de consumo alimentario en los hogares, las compras de alimentos y bebidas Es cierto que los cereales sin transformar son de consumo minoritario, pero nuestra cesta de la compra incluye multitud de productos derivados de ellos, como el pan, la bollería, pastelería, galletas y cereales de desayuno, las pastas, las bases de pizza y masas para cocinar, y las harinas y sémolas. En los últimos años el volumen de consumo de este grupo de productos ha ido en paulatino descenso, principalmente debido al descenso de consumo de pan, que lleva varios años en ligera caída, pasando de consumirse 1,69 millones de toneladas en 2013 a 1,57 millones de toneladas en 2019. El resto de productos derivados de cereales se mantienen más estables, con un ligero aumento del 4% del consumo de pastas.
Como es conocido, en el mes de marzo de 2020 hemos detectado un significativo incremento del consumo de este tipo de productos respecto de marzo de 2019. Muchos son productos de larga vida útil, tradicionalmente asociados a la despensa, que favorecen compras de acopio que permiten distanciar las salidas. Así, si las compras de alimentación en general han crecido un 15% respecto de marzo de 2019, el grupo de derivados de los cereales ha aumentado un 17%, principalmente harinas y sémolas, como he indicado antes, también las pastas, las bases de pizza y masas para cocinar, galletas, cereales de desayuno, pan y bollería.
Debido al confinamiento, los aceites y grasas vegetales también han visto crecer su consumo. El aceite de girasol ha aumentado un 31% respecto a marzo de 2019, y la margarina un 17%. Los aceites de semillas, exceptuando el de maíz, también han evolucionado en positivo, aunque es cierto que se parte de consumos muy bajos.
Por tanto, a nivel consumidor, los productos objeto de la ACCOE han tenido una muy buena evolución en este período de crisis sanitaria, y parece que se mantendrán en cifras positivas. Insisto: este incremento del consumo en los hogares no puede compensar los descensos debidos a la bajada del consumo en HORECA, puesto que se trata de productos básicos que se utilizan en multitud de elaboraciones y productos derivados, pero amortigua la caída.
4.- ¿Qué datos tienen del sector a nivel internacional? ¿El cierre de fronteras ha afectado a la importación de cereales y va a beneficiar a la compra del cereal nacional? ¿CÓmo cree que va a afectar a la próxima campaña cerealista?
Fernando Miranda.- El Ministerio viene siguiendo muy de cerca la evolución de las medidas adoptadas en el entorno internacional para anticiparnos a cualquier tipo de medida restrictiva, dado nuestro carácter netamente importador de cereales. Hemos dado traslado en foros internacionales como AMIS, o en el seno de la UE, de la necesidad de que quedara garantizado el comercio internacional, inclusive mediante el establecimiento de corredores de comercio de productos alimenticios y otros de primera necesidad.
Afortunadamente, y a pesar de algunas medidas restrictivas internacionales anunciadas para hacer frente a un posible desabastecimiento o simplemente por la toma de medidas de precaución sobre la pandemia, el comercio viene funcionado correctamente, como el propio sector nos ha confirmado.
Además, hay que señalar que los stocks de las principales “commodities” son buenos a nivel mundial, y las perspectivas de la cosecha mundial dan tranquilidad. Nuestra cosecha apunta bien, aunque tenemos que ser prudentes dado que todavía restan unas semanas delicadas por delante, especialmente en lo que al trigo se refiere. Sería lógico que, si finalmente las buenas previsiones de cosecha nacional (aún sin cifras oficiales) se confirman, se afiance aún más la seguridad alimentaria, que es el objetivo principal.
Vivimos en un mercado abierto y las relaciones comerciales las marcan, en gran medida, la ley de la oferta y la demanda; lo que ocurra a nivel internacional, como país deficitario, tendrá un claro impacto a nivel nacional. La pandemia del Covid-19 nos ha mostrado lo importante que es tener un sector productivo fuerte, en términos de seguridad alimentaria y nos ha mostrado la necesidad de garantizar el correcto funcionamiento del comercio internacional.
5.- Desde el punto de vista del Ministerio? ¿Cómo han actuado durante la crisis? ¿Han podido aplicar el teletrabajo y la atención telefónica etc?
Fernando Miranda.- Hubo que reaccionar rápido ante el riesgo de una paralización drástica del servicio. Así, desde el primer momento se establecieron diferentes servicios para todos los trabajadores del Ministerio con el fin de posibilitar el trabajo a distancia: acceso a correo electrónico, acceso remoto a los sistema de almacenamiento en red (más de 2.000 accesos semanales) y acceso a la intranet a través de internet para el acceso a aplicaciones corporativas tanto del Ministerio como de la Administración General del Estado (más de 1.000 accesos diarios). Posteriormente, se ha habilitado también un servicio de videoconferencia bajo reserva para que puedan mantenerse reuniones mediante este sistema para las distintas unidades del Ministerio (se han celebrado de media más de 80 videoconferencias semanalmente).
Adicionalmente, para aquellos puestos que así lo han ido requiriendo durante la evolución del COVID-19, se han habilitado accesos directos a los equipos ubicados en el Ministerio (actualmente hay habilitados más de 550 accesos de este tipo).
Gracias a estas medidas se ha podido mantener el servicio y el trabajo de las unidades con la gran mayoría de los empleados confinados en sus domicilios.
6.- Cree que esta crisis hará que se acelere la aplicación de la tecnología en el sector agrícola y que se potencie la implantación de redes wifi potentes y adecuadas en la España Vaciada, donde están ubicadas la mayoría de empresas socias de ACCOE?
Fernando Miranda.- Esta crisis ha puesto a prueba la aplicación de la tecnología y el teletrabajo en todos los sectores y ha demostrado, aún sin una preparación previa en muchos casos, que este tránsito es posible.
Así sucede en el sector agroalimentario a través de técnicas de sensorización y monitoreo que permiten trabajar en remoto y como optimizar toda una serie de procesos que, por ejemplo, han permitido al sector de la distribución responder magníficamente para que no hayahabido desabastecimiento en estas semanas de confinamiento. Sin duda, durante la crisis, se ha acelerado la aplicación de tecnología digital en el sector agroalimentario.
Una de las particularidades del mundo rural es que presenta una brecha digital con respecto a las zonas urbanas: hay menos hogares con conexión digital y sus habitantes, además, hacen menos uso de las tecnologías digitales. Precisamente, desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación estamos trabajando para revertir esta brecha digital, tanto entre el mundo urbano y rural como entre pequeñas y grandes empresas. Para ello, hemos diseñado dos líneas de trabajo: la mejora de la conectividad- con el objetivo de reducir la brecha digital física-, y la capacitación para la adopción de las tecnologías. Esto lo hacemos desde la Estrategia de Digitalización del sector agroalimentario y forestal y del medio rural, actualmente en ejecución.
Así, en el ámbito de la conectividad, estamos trabajando para determinar las necesidades reales de conectividad en el territorio rural, muy diversas, y conseguir, conjuntamente con el resto de Administraciones, aportar las soluciones a los problemas técnicos de cobertura y velocidad, a los problemas económicos (coste de la solución) y a la falta de conocimiento.
Pero la conectividad no es la única traba para adoptar soluciones digitales en el sector agrícola. También señalan los expertos otros aspectos como la falta de capacitación para el uso de las tecnologías habilitadoras digitales requeridas, el elevado coste de los equipos necesarios, el desconocimiento de la relación coste-beneficio de la adopción de una tecnología y la excesiva oferta (no clasificada ni evaluada) de una misma tecnología por parte de diferentes proveedores.
Las empresas del sector deben hacer un esfuerzo para subirse al tren de las nuevas tecnologías, que será clave en su competitividad y sostenibilidad y, desde el Ministerio, lo apoyamos con las actuaciones emprendidas en el marco de la Estrategia de Digitalización del sector agroalimentario y forestal y del medio rural.
Además, estamos trabajando en el Plan Estratégico de la PAC futura y, en su objetivo transversal de modernización, la digitalización es un instrumento clave, con lo que se desarrollarán intervenciones que faciliten que, a través de la adopción de nuevas tecnologías y procesos digitales, el agricultor pueda dar cumplimiento a los objetivos específicos de la PAC.
7.- Por último: ¿qué tipo de medidas o ayudas han adoptado que puedan beneficiar a las empresas operadoras de cereales? ¿van a revisar las ayudas que se están concediendo a cooperativas y que discriminan a las empresas que operan en las mismas zonas y realizando exactamente la misma actividad en el mercado cerealista?
Fernando Miranda.- Respecto a las medidas adoptadas, quisiera destacar la aprobación de una Línea para la cobertura por cuenta del Estado de la financiación otorgada por entidades financieras a empresas y autónomos para asegurar la liquidez empresarial a través del otorgamiento de avales gestionados por el Instituto de Crédito Oficial y que se destinan a facilitar el mantenimiento del empleo y paliar los efectos económicos del COVID-19.
Se han aprobado cuatro tramos de esta línea por las que se ha puesto a disposición de empresas y autónomos 80.000 millones de euros para avalar la financiación concedida por entidades de crédito, establecimientos financieros de crédito, entidades de pago y entidades de dinero electrónico.
Las empresas españolas han recibido ya más de 50.000 millones de financiación garantizada con la Línea de Avales. Con datos a 17 de mayo, se han aprobado 394.543 operaciones de financiación, con un importe avalado de 38.631 millones de euros, correspondiendo el 98% de los préstamos aprobados a pymes y autónomos.
En relación a las ayudas a las cooperativas, como saben, el sector cuenta con una serie de submedidas para el fomento de la integración asociativa en el Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020, que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha establecido en desarrollo de las situaciones de preferencia en el acceso a las ayudas previstas en la Ley 13/2013, de 2 de agosto, de fomento de la integración de cooperativas y de otras entidades asociativas de carácter agroalimentario.
Estas medidas, que tienen plena validez y amparo legal, se orientan y están totalmente en línea con los principios de la PAC, al fomento de la agrupación de los agricultores y ganaderos, de modo que mejoren la posición de los productores en la cadena alimentaria, aumenten su capacidad de negociación, incrementen su participación en el proceso de valorización y comercialización de sus productos y, en consecuencia, mejoren su renta. Con ello se contribuye, en línea con otras medidas complementarias, como las establecidas por la Ley 12/2013, de 2 de agosto, de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria, a conseguir una correcta estructuración de la cadena alimentaria, la desaparición de los desequilibrios en la relación entre operadores y una redistribución del valor añadido a lo largo de la misma.