86José Manuel Álvarez, Secretario General de la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) analiza el final de la campaña 2020/21 así como los factores que están marcando el inicio de la 2021/22.
– ¿Qué balance realizan de la pasada campaña 20/21 de cereal en España y a nivel mundial? ¿Qué riesgos observan en esta campaña?
La campaña que acaba de finalizar ha sido sin lugar a duda la más complicada de los últimos años. En España, si bien se comenzó con bajas cotizaciones debidas al efecto arrastre de la disminución del consumo por la pandemia, la cosecha récord y unas perspectivas globales muy cercanas también a cifras históricas, a partir de septiembre el panorama cambió radicalmente.
Por esas fechas, con la caída de producción en la Unión Europea ya confirmada, se produjo la salida en tromba al mercado de China con compras masivas. Además, las máquinas en los campos demostraron que las estimaciones de cosecha de maíz, protagonista de la campaña indiscutible junto a la soja, habían sido demasiado optimistas en muchas partes del mundo. Todo esto, aderezado con otros factores colaterales, provocaron un rally alcista, sin precedentes en los últimos años que nos ha hecho alcanzar el final de la campaña con cotizaciones de récord.
La cifra de producción del total de cereales supuso un aumento de la oferta mundial, según el IGC, de 36 millones de toneladas respecto a 2019/20, pero el mundo ha consumido 44 millones más, con el consiguiente descenso de stocks. Este descenso se ha correspondido principalmente a la nueva reducción de las reservas de maíz, y que ha provocado que, por ejemplo, en España, los diferenciales con el trigo estuvieran en las últimas semanas de campaña, nada más y nada menos que en 30 euros/tonelada.
– ¿Cómo está influyendo la rápida recuperación del sector porcino en China?
A mi juicio la recuperación de la cabaña porcina China fue el más ‘determinante’ de todos los factores ‘determinantes’ que confluyeron en convertir la campaña 20/21 en un polvorín. El exceso de demanda que ha supuesto la necesidad de materia prima para fabricar los piensos con los que alimentar al creciente número de animales podría haber sido suficiente per se para justificar una cierta subida de precios. No obstante, la entrada a escena de los fondos de inversión fue la guinda del pastel. Los fondos suelen utilizar a las materias primas como refugio en tiempos de crisis y, en su momento, conocedores de este incremento de demanda no han dejado pasar la oportunidad, provocando la tormenta perfecta.
Por otro lado, si el país asiático consigue a corto plazo restablecer el número de cabezas pre-PPA y conseguir precios rentables, los exportadores españoles de porcino habrán de adecuarse a las nuevas condiciones del mercado, y como ellos, el resto de actores en la cadena de la alimentación animal.
– Consecuencias del aumento de la demanda de cereal para alimento animal, uso industrial y para personas.
Las consecuencias del crecimiento continuo de la demanda de este tipo de commodities son las mismas que en cualquier otro sector. Es decir, cuando la necesidad de comprar supera a la oferta se produce un incremento de los precios a la par que favorece la intervención de elementos especulativos y las consiguientes tensiones en los mercados. Surgen de inmediato políticas proteccionistas en algunos países, conflictos de incumplimientos contractuales y temor ante posibles encarecimientos inasumibles que generen malestar social.
Como he comentado, si bien es cierto que el descenso de producción de maíz y soja no parece ser una razón suficiente para justificar el elevado incremento de las cotizaciones en la campaña pasada, lo cierto es que se ha enviado una señal a un mercado que llevaba unos cuantos años sin sufrir los embates de la volatilidad de que las circunstancias pueden estar cambiando y, según muchos analistas, los precios no se mantendrán indefinidamente en el umbral actual, pero tampoco volverán a los niveles en los que han estado durante años.

– Explique el impacto de la subida de precios en el sector. ¿Se prevé que se mantenga?
Según el Consejo Internacional de cereales se prevé que la producción mundial 21/22 de cereales se eleve a una cifra récord, con máximos históricos tanto para el trigo como para la cebada. No obstante, y debido al aumento notable del consumo, se pronostica una nueva caída de las existencias finales, que podrían alcanzar su nivel más bajo en seis años.
En España hemos tenido unas condiciones muy favorables, aunque no tanto como el año pasado, que ha supuesto una buena cosecha en la mitad norte peninsular y relativamente baja en la sur. La Unión Europea, a pesar de ciertas inconveniencias climáticas presenta también unas perspectivas excelentes.
Es indudable que nos encontramos en un mercado de necesidades crecientes, pero resulta complicado determinar si la disponibilidad va a poder seguir progresando al mismo ritmo o, por el contrario, se va a romper el frágil equilibro que llevaba varios años manteniéndose. Como señalaba anteriormente, especialistas en el comercio internacional apuestan a que, aunque las subidas 20/21 hayan sido coyunturales, los precios no van a volver a los niveles de campañas anteriores.
– ¿Qué afección o impacto tiene la evolución de los precios en las programaciones de compra?
En un mercado de márgenes tan estrechos como el nuestro, la tarea de los programadores de compras en campañas de gran volatilidad resulta especialmente ardua. Si en años normales es complicado saber cuándo y cómo adquirir las materias primas dado que cualquier pequeño matiz u oscilación pueden suponer perder el posible beneficio, desde septiembre de 2020 ha tenido que ser que ser literalmente ‘un pequeño infierno’. No sólo por la tremenda oscilación de las cotizaciones, sino porque esa volatilidad ha forzado el cambio de las formulaciones de los piensos y con ello el de los patrones de adquisición implantados los últimos años.
– Cualquier otro tema que considere de interés en relación al cereal y que estén observando o les afecte
Quería aprovechar la ocasión para reivindicar la figura del operador tradicional, aquel que posiblemente se encuentra en la posición más incómoda de la cadena. El que tiene que mantener contento tanto a sus proveedores agricultores como a sus clientes de la industria e intentar, al mismo tiempo, conseguir un beneficio para mantenerse en la brecha. Y todo ello siendo injusta y sistemáticamente ignorados por las Administraciones Públicas y utilizados como cabezas de turco cada vez que se quiere desviar la atención sobre la problemática en el sector.
Reitero que, en un mercado de márgenes ínfimos, cualquier pequeña modificación de las reglas del juego pueden suponer un gran quebradero de cabeza. Así que en campañas como la pasada y la que ahora comienza, me consta que muchos de nuestros asociados han tenido y tendrán que hacer verdaderos malabarismos para continuar cumpliendo, como siempre, con su papel, y estoy seguro de que seguirán ahí, sabiendo adaptarse a las circunstancias cambiantes como llevan haciendo desde siempre.