
Como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania, que ha colocado al sector cerealista en el centro de atención mediático, hemos experimentado semanas de intensa actividad informativa – e incluso pedagógica -, atendiendo a decenas de medios del mundo agrario y ajenos: prensa escrita, radio, televisión…
Consideramos que es buena hora de hacer una pequeña pausa y lanzar una reflexión.
Después de esas múltiples intervenciones, no sólo de miembros y representantes de ACCOE, sino de las de nuestros colegas más cercanos, suponemos que, a estas alturas, el común de los mortales habrá entendido el papel que desempeña el comercio de cereales y oleaginosas en nuestra alimentación diaria. No se trata sólo de lo obvio: pan, cerveza, o cereales para el desayuno. Los comerciantes de estas materias primas, tanto de ámbito nacional como internacional, son parte fundamental en el tremendo éxito que ha supuesto que nuestro país, deficitario en la producción primaria, se haya convertido en el primer productor europeo de piensos para alimentación animal con los que alimentamos a nuestra pujante cabaña ganadera.
Por eso creemos que ha llegado el momento de reivindicar a nuestros operadores, a veces tan injustamente denostados, desde las pequeñas empresas almacenistas de interior a las grandes multinacionales y agentes comerciales, cuyo desempeño permite poner día a día en manos de la industria los elementos básicos necesarios para mantener la cadena perfectamente engrasada y funcionando. Una cadena que ha logrado convertir a un país deficitario en materia prima básica, en el mayor exportador mundial de porcino y el quinto en carne en general.
Gracias a todas nuestras empresas asociadas.